domingo, 15 de febrero de 2009

COMPRAVENTA DE COSA AJENA

VENTA DE COSA AJENA

Art. 1871 C. Civil.

La ley, sin desamparar los derechos del dueño de la cosa vendida y siempre que no los deje prescribir, permite que un tercero pueda venderla, atendiendo que la naturaleza del contrato de compraventa permite que este contrato se perfeccione por el acuerdo entre el precio y la cosa, sin exigir que una de las parte sea el verdadero dueño.


 

Este contrato en sí no transmite del dominio de la cosa (nemo plus iuris ad alium transferre potest quan ipse habet= nadie transfiere más derechos de los que tiene). Para que ocurra la transferencia de dominio, se requiere el modo, es decir, la tradición (artículo 740 CC), la cual hace el dueño a otro, habiendo de una parte la intención de transferir y de la otra la intención de recibir.

En otros países como Francia, en la cual la compraventa es título y modo al tiempo y transferiría la propiedad desde el mismo momento de la escritura, la venta de cosa ajena sería NULA y solo generaría una eventual indemnización de perjuicios, si el comprador era de buena fe.

SITUACIONES EN LA VENTA DE COSA AJENA.

  1. El vendedor puede reivindicar la cosa que es de su propiedad. Una cosa es la validez del contrato de venta de cosa ajena y otra los efectos frente al dueño. Es el conocido principio de la Relatividad de los contratos.
  2. El comprador puede pedir el saneamiento por evicción en caso de perder la cosa en el juicio reivindicatorio que le promueva el verdadero propietario, denunciándole el pleito al vendedor. Si hay evicción el art. 1904 impone:


     

    ARTICULO 1904. EFECTOS DEL SANEAMIENTO POR EVICCION. El saneamiento de evicción, a que es obligado el vendedor, comprende:


     

    1. La restitución del precio, aunque la cosa al tiempo de la evicción valga menos.


     

    2. La de las costas legales del contrato de venta que hubieren sido satisfechas por el comprador.


     

    3. La del valor de los frutos que el comprador hubiere sido obligado a restituir al dueño, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 1902.


     

    ARTICULO 1902. ALLANAMIENTO DEL VENDEDOR. Si el vendedor no opone medio alguno de defensa, y se allana al saneamiento, podrá, con todo, el comprador sostener por sí mismo la defensa; y si es vencido, no tendrá derecho para exigir del vendedor el reembolso de las costas en que hubiere incurrido defendiéndose, ni el de los frutos percibidos durante dicha defensa y satisfechos al dueño.


     

    4. La de las costas que el comprador hubiere sufrido a consecuencia y por efecto de la demanda, sin perjuicio de lo dispuesto en el mismo artículo.


     

    5. El aumento de valor que la cosa evicta haya tomado en poder del comprador, aún por causas naturales o por el mero transcurso del tiempo.


     

    6. Si comprador y vendedor sabían que la cosa era ajena, no hay derecho a saneamiento.

    7. Si la cosa es hurtada y ambos conocían la procedencia, el contrato adolece de nulidad absoluta por ilicitud de objeto. No habría tampoco saneamiento por evicción.

    8. Si el bien es mueble y se adquirió en feria, tienda o almacén, el comprador no es obligado a restituirla, sino se le reembolsa lo pagado y lo gastado en repararla y mejorarla (art. 945 CC)

    9. Procedería la acción de dominio (reivindicatoria) contra el vendedor por lo que haya recibido, cuando como en el caso anterior, se haya dificultado o imposibilitado su persecución y si la vendió de mala fe (a sabiendas) además deberá indemnizar todos los perjuicios.

    10. Si el verdadero propietario recibe el precio confirma la venta (art. 955 CC.). El verdadero dueño puede convenir en la venta y ratifica la misma. Alessandri Rodríguez y Alberto Zuleta critican el art. 1874, porque la venta es válida. Entonces por qué se ratifica? Lo que se ratifica es la tradición, que es la inválida y no podía hacerse. Sin embargo, a juicio de Bonivento Fernández, tampoco es exacto porque la tradición no se ha hecho, entonces no se puede ratificar tampoco. Lo que hace es conferir con esa ratificación, todos los derechos desde la fecha del contrato.

    11. Si paga el comprador se subroga en los derechos del reivindicador (art. 957 CC).

    12. Si el comprador era de mala fe y pierde la posesión, el dueño puede intentar la acción de dominio (reivindicatoria) contra él como si la poseyese normalmente

    13. El comprador puede ganar por prescripción (art. 2512 CC) contra el verdadero dueño.

    14. Si el vendedor se hace dueño, convalida los derechos del comprador desde la fecha de la entrega (1875). Entendiendo por entrega la material pues la tradición no se ha podido hacer.

    15. Si el vendedor vende a dos personas se prefiere el que primero entró en posesión. Si se le ha entregado a dos personas, se prefiere al que primero se entregó; si no ha entregado, se preferirá el título más antiguo. La Corte sostiene que en materia de muebles es el que detenta la cosa materialmente y si es inmueble, aquel al que se le registró la venta. El comprador no preferido puede pedir la resolución con indemnización de perjuicios frente al vendedor que le incumplió.


     

    EN MATERIA COMERCIAL. Art. 907 C. Co.


     

    Es un artículo contradictorio porque si vendo y tengo la obligación de adquirir, le resta eficacia como figura. Si no la adquiere incumple la principal obligación en el contrato como vendedor.


     

    El artículo 908 engloba en un solo artículo las mismas previsiones de los artículos 1874 y 1875 del C.C. El vendedor está en obligación de adquirir, en cuyo caso la tradición tendría efectos desde la entrega de la cosa y no desde que el vendedor adquiere. Subsiste en estas normas el problema de confusión en los artículos del código civil, respecto de la entrega y la tradición. No se puede ratificar lo que no ha podido realizarse. Se le reconoce entonces desde la entrega no desde la tradición, porque esta no había podido realizarse. También yerra este artículo cuando consagra en su parte final que el verdadero dueño ratifica la venta hecha por el vendedor cuando no puede ratificar actos que la misma ley dice que son válidos (recordar que la venta de cosa ajena vale, por lo tanto no se puede ratificar lo válido).

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