domingo, 8 de febrero de 2009

ELEMENTOS DEL CONTRATO: CONSENTIMIENTO Y OBJETO

II. CONSENTIMIENTO


 


 

Generalidades


 

El consentimiento es la expresión de la voluntad de las partes en cuanto al objeto y el precio. Decimos partes y no personas para imponer una idea correcta ya que las dos partes que intervienen, para consignar su voluntad pueden estar compuestas de dos personas o más, en consideración a que personas pueden vender y varias personas pueden comprar bajo los efectos de un mismo contrato.


 

El consentimiento no debe adolecer de ninguno de los vicios enunciado artículo 1508 del Código Civil, o sea: error, fuerza y dolo. De suerte que, tratándose de la compraventa, se rige por los principios generales de negocio jurídico. Algunos autores, entre ellos Arturo Valencia Zea (Contratos, páginas 13 y ss.) sostienen que la lesión enorme también es un vicio del consentimiento. Nosotros no compartimos esa apreciación por las razones que expondremos al estudiar esta institución más adelante.


 

Pero no siempre la ley ofrece que, con el consentimiento, concluya el contrato cuando las voluntades se identifican sobre los elementos esenciales: cosa -:precio. En casos excepcionales, exige, además de ese consentimiento libre, recogerlo en una escritura pública para imponerle un carácter perfecto al a jurídico. Son los casos señalados al tratar de la característica consensual de compraventa.


 

Sea cual fuere la forma de celebración del contrato requiere del consentimiento, que se produce bajo el principio de la autonomía de la voluntad. Cada persona es libre para comprar o para no comprar, para vender o para no vender. Su voluntad no está constreñida en tal sentido. Descansa, como dicen los Hermanos Mazeaud (Contratos, página 30), sobre la libertad individual. (tomado de LOS PRINCIPALES CONTRATOS MERCANTILES Y SU PARALELO CON LOS COMERCIALES, Bonivento Fernández, José Alejandro, Décima Edición, pág. 34).


 

Vicios del Consentimiento (Remitirse a los temas generales vistos en sus clases de obligaciones civiles). Lectura recomendada "Teoría General del Contrato y el Negocio Jurídico". Autor: Guillermo Ospina Fernández y Eduardo ospina Acosta. Editorial Temis. Tema: Los Vicios de la Voluntad Pág. 179.)


 


 


 

LIMITACIONES A LA AUTONOMIA DE LA VOLUNTAD.


 


 

No obstante el culto a la autonomía de la voluntad que nos heredó el Código Napoleónico de 1808, los factores sociales y económicos de comienzos del siglo XX, en especial la formación de grandes monopolios y las recesiones económicas de las potencias mundiales en la primera postguerra, presionaron la modificación del papel del Estado en la economía, razón por la cual se generó un proceso de intervencionismo gradual en las relaciones particulares, en aras de proteger el interés común.


 

Como quedó visto al inicio de las clases, son numerosos los ejemplos en los cuales se puede evidenciar el control estatal sobre la autonomía de la voluntad, tal es el caso de la reglamentación en materia financiera, en materia de seguros, el establecimiento de límites a la tasa de interés, protección al consumidor, las normas sobre competencia desleal y derecho de la competencia, transporte, etc.


 


 


 

III. OBJETO LICITO


 

Otro de los requisitos esenciales para la validez de cualquier contrato, a los cuales no es ajena la compraventa, es el objeto, el cual se confunde a menudo con la cosa vendida. Si falta la cosa, el contrato es inexistente. Por tal razón, es que el artículo 1857 del Código Civil afirma:


 

"La venta se reputa perfecta desde que las partes han convenido en la cosa y en el precio".


 

Por lo anterior podemos afirmar que el objeto es un requisito esencial para la existencia de este contrato. Es necesario distinguir la doble acepción del objeto: la material y la jurídica. En el primer caso no estaríamos refiriendo al objeto propiamente dicho, ej. Casa, carro, teléfono, y en general, cualquiera sea el elemento físico vendido; en su segunda acepción, el objeto jurídico del contrato consiste no en el objeto material sino en la prestación que debe satisfacer el deudor para cumplir con el contrato, en el caso de la compraventa sería la de dar o entregar la cosa vendida.


 

1. DEFINICION DEL OBJETO MATERIAL. Hecha la anterior precisión, abordaremos el análisis del objeto en su sentido material, ya que la prestación como ttal ya fue objeto de análisis al definir el contrato de compraventa y el alcance de la expresión "dar o entregar".


 

En este orden de ideas el objeto material del contrato de compraventa es LA COSA, la cual se entiende como todo aquello que es susceptible de ser vendido: Un derecho real, un crédito o un derecho intelectual.


 

2. REQUISITOS DE LA COSA VENDIDA.


 

a) Que la cosa pueda ser vendida. Artículo 1866 C.C. Pueden venderse todas las cosas corporales e incorporales, muebles o inmuebles, cuya enajenación no esté prohibida por la ley. Están prohibidos por la ley:


 

  • La venta del derecho a pedir alimentos (artículo 424 CC).


 

  • El derecho de uso y habitación (artículo 878 CC).


 

  • El derecho de sucesión de persona viva (artículo 1520 CC)


 

  • Los derechos que nacen del pacto de retroventa (artículo 1942 CC)


 

  • Las cosas indeterminadas e indeterminables (artículo 1518 CC)


 

  • Las cosas con objeto ilícito: 1) Porque no están en el comercio; 2) Derechos y privilegios personalísimos; 3) De las cosas embargadas por decreto judicial, a menos que el juez lo autorice o el acreedor consienta en ello.


 

  • Las universalidades patrimoniales en abstracto (artículo 1867 CC)


 

  • Los bienes de uso público y los bienes fiscales (artículo 674 CC).


 

  • Los bienes comunes (aire, sol, rios, la luna, las estrellas)}


 

  • La compra de cosa propia (artículo 1872 CC).


 

3. VENTA DE COSA EMBARGADA.


 

Se ha discutido doctrinal y jurisprudencialmente el alcance y validez de la venta de una cosa embargada. En una primera época, la Corte sostuvo que ambos pasos, tanto el título como el modo, por la expresa prohibición del artículo 1521, deben entenderse comprendidos en la enajenación, y por ello, al no concebirse como elementos autónomos o separados uno el otro, debe entenderse que no puede realizarse el uno ni el otro, sin que este acto sea nulo por la expresa prohibición del artículo ut supra. Posteriormente, la Corte varió su tesis y aceptó la posibilidad de tal venta entendiendo que son actos separados (el título y el modo) y en tanto que la tradición (modo) que es la que transfiere el dominio, no se produzca, a nadie se afecta y por lo tanto no habría nulidad.

No obstante lo anterior algún sector de la doctrina adhiere a la primera tesis de la Corte, que ostentó antes de 1968, con apoyo en consideraciones de orden interpretativo, argumentando principalmente que cuando el Código, en diversas normas se refiere a la venta, lo hace para designar tanto el título como el modo, razón para suponer que no se puede validar ni aún la celebración del contrato mismo, porque estaría también afectado de nulidad absoluta.


 

b) Que la cosa exista o se espere que exista.

La cosa vendida debe existir o tenerse la certeza de que va a existir. Se admite la posibilidad entonces de vender no sólo aquello que tiene una existencia material sino todo aquello que se supone se encuentra en vía natural y razonable de existir. En materia civil el contrato se entiende sometido a la condición suspensiva de existir la cosa, lo cual significa que el contrato no nacería en tanto no se verifique el nacimiento o surgimiento de la cosa (bien o derecho) y los contratantes carecerían de acción para exigir el cumplimiento del contrato pues este no llegó a formarse.


 

El artículo 917 del Código de Comercio, por su parte, establece que la venta de cosa futura s válida pero el contrato solo se perfeccionará cuando la cosa llegue a existir, salvo que se exprese lo contrario o que de la naturaleza del contrato parezca que se compra el alea (la suerte o azar de que llegue a existir).

4. VENTA DE COSA FUTURA. Se presentan dos situaciones:

- COMPRA DE LA SUERTE O ALEA. En ambas normatividades, nótese, se hace excepción de la situación que se presenta cuando aparezca que las partes han comprador la suerte, en cuyo caso el contrato si sería válido y se perfeccionaría desde ese mismo momento, porque se entiende que se compró no un resultado sino una posibilidad. Ej. Cuando se compra el billete de lotería, se está perfeccionando la venta porque se compra es la suerte y no el resultado del sorteo.

- COSA QUE SE SUPONE EXISTENTE Y NO EXISTE. (Art. 1870 C.Co.) En este caso no produce efecto alguno, es decir, no hay contrato porque no hay objeto del mismo en sentido material. La norma habla de "perfeccionarse" el contrato, que es antitécnico, porque si no existe contrato entonces nunca llega a perfeccionarse, entonces mal puede hablarse de no existir la cosa "al momento de perfeccionarse el contrato". Debió decirse "celebrarse el contrato" que es más compatible con el propósito de la norma.

Cuando el vendedor contrate a sabiendas que faltaba la cosa o parte considerable de ella deberá indemnizar al comprador de buena fe, sin perjuicio que este pueda DESISTIR que es la expresión que usa la norma (lo cual implica que no se requeriría declaratoria judicial) o pagar la cosa a su justo precio.


 

c) QUE LA COSA SEA DETERMINADA Y SINGULARIZABLE.


 

El objeto no solo debe existir, sino que debe ser determinado para que exista contrato porque de lo contrario tampoco llegará a formarse por ausencia de objeto. Si se trata de géneros debe tenerse en cuenta, a pesar de lo establecido en el artículo 1566 del Código Civil, que el objeto debe estar determinado en cuanto al género o especie y su cantidad. Lo que se exige es que la cosa esté determinada, no debe confundirse con la individualización, que es propia de las obligaciones de especie o cuerpo cierto.

También puede ser determinable, con tal que se fijen reglas que permitan determinarla posteriormente. Por la misma razón es que se prohíbe la venta de universalidades en bloque o en abstracto.


 

5. COMPRA DE COSA PROPIA.


 

Hay autores que sostienen que un cuarto requisito de la cosa es que pertenezca al vendedor o a un tercero (Alessandri Rodríguez, Pérez Vives). Artículo 1872 C.Civil Inciso 1º: "La compra de cosa propia no vale; el comprador tendrá derecho a que se le restituya lo que hubiere dado por ella". El Profesor Bonivento Fernández considera que aunque lo que el artículo regula es una nulidad, sería más una inexistencia por que nadie puede adquirir lo que no le pertenece y que éste no es un cuarto requisito sino parte del primero: que la cosa pueda ser vendida.

El comprador, al no existir contrato, puede solicitar el rembolso de lo pagado más los intereses corrientes (2318 CC) si el vendedor actuó de mala fe o los legales (1617 CC), si actuó de buena fe.

En cuanto al inciso segundo hay que afirmar que esta parte de la norma no corresponde al tema de la compra de cosa propia sino al del riesgo de la cosa vendida que es regulado más adelante. Y cuando afirma que lo dicho en el artículo puede ser modificado por las partes. Estimo que esta parte debe interpretarse en el sentido que lo relacionado con intereses y frutos pueda ser pactado en ejercicio de la autonomía de la voluntad, pero no puede convalidarse la compra de la cosa propiedad pues esta parte es una norma imperativa sobre la que no pueden disponer las partes.


 


 


 


 


 


 


 


 

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