domingo, 15 de febrero de 2009

SEGUNDO ELEMENTO: EL PRECIO EN LA COMPRAVENTA


 

ELEMENTOS ESENCIALES DE LA COMPRAVENTA.

II. EL PRECIO.


 

No se concibe la existencia de un contrato de compraventa que no involucre el precio, ya que su ausencia conduciría a la inexistencia de este contrato como tal o la existencia de uno sustancialmente diferente.

Este es el objeto material de la principal obligación del vendedor y la causa de la obligación del vendedor. El Código Civil (1849) emplea la expresión "dinero", lo cual no implica que tenga que ser sólo dinero, puede ser también una cosa siempre que no valga más que el dinero, pues se transformaría el contrato en una permuta, regulado por el artículo 1955 ídem.


 

1. REQUISITOS (DOCTRINALES) DEL PRECIO.

a) Que consista en dinero o parte en dinero y parte en otra cosa.

Se tiene por tal la moneda de curso legal en un país. Por lo tanto, cualquier moneda puede conformar el precio, siempre que pueda circular legalmente en Colombia. Este precio debe ser determinado porque de lo contrario no existiría contrato. No es necesario que el pago sea de contado, puede ser por instalamentos porque la norma se refiere a que se determine el precio pero no obliga a que se determine una forma de pago en particular.

Teniendo en cuenta las regulaciones cambiarias nacionales será necesario que el precio, así se haya pactado en moneda extranjera, la obligación del comprador será pagar su equivalente en moneda nacional.

b) Que sea determinado.

El precio debe estar determinado en el contrato o ser determinable. Puede ser que el precio no se determine en el momento del contrato y aún así este se perfeccione, como cuando se señalan fórmulas matemáticas o lógicas que permiten determinarlo, sin lugar a especulaciones o dudas.

Artículos 1864 y 1865 CC. La determinación del precio corresponde a los contratantes. Por ningún motivo debe quedar al arbitrio de uno de ellos. Cuando se delega en un tercero no puede hablarse que haya indeterminación de precio, por el contrario el extremo de esa relación respecto del comprador (precio) se está aceptando de antemano en el valor que determine dicho tercero. La naturaleza de este tercero es la de un MANDATARIO. No es ni puede ser un perito o árbitro, teniendo en cuenta las particularidades que dichas calidades comportan, las cuales no se reúnen. El dictamen del perito no es obligatorio, el del tercero que fija el precio sí; el árbitro adquiere competencia cuando existe un litigio, en este caso no hay una situación litigiosa.

ARTICULO 1864. DETERMINACION DEL PRECIO. El precio de la venta debe ser determinado por los contratantes.

Podrá hacerse esta determinación por cualesquiera medios o indicaciones que lo fijen.

Si se trata de cosas fungibles y se vende al corriente de plaza, se entenderá el del día de la entrega, a menos de expresarse otra cosa.

ARTICULO 1865. DETERMINACION POR UN TERCERO>. Podrá asimismo dejarse el precio al arbitrio de un tercero; y si el tercero no lo determinare, podrá hacerlo por él cualquiera otra persona en que se convinieren los contratantes, en caso de no convenirse, no habrá venta.

No podrá dejarse el precio al arbitrio de uno de los contratantes.


 

PRECIO DETERMINABLE. Es aquel en palabras de MAZEAUD, que contiene elementos que "sin influencia posible de la voluntad posterior de las partes", permiten determinar el precio al momento del vencimiento de la obligación. El 1864 da un ejemplo en materia de cosas fungibles. Cuando las partes han convenido que se vendan por el precio de la plaza, será el que la cosa o cosas tengan el día de la entrega.

En este específico punto el artículo 920 del Código de Comercio también aclara que: Cuando el comprador recibe la cosa se entiende que acepta el precio medio que tenga la cosa en el día y lugar de la entrega.

c) El precio debe ser serio y real.

No puede ser i) simulado o ii) irrisorio. La primera de las exigencias hace que sea necesario un real traslado patrimonial del comprador al vendedor, porque lo contrario significaría una simulación contractual, que haría impugnable el acto.


 

Irrisorio. En contraposición a serio. El precio es real pero es tan evidentemente desproporcionado frente a la cosa que se afirma no existir este elemento esencial. Es tan ínfimo el valor que denota la falta de intención de las partes de vincularse seriamente en cuanto al precio.

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